
Me ha visitado esta mañana mi amiga Leticia, que anda cabizbunda y meditabaja, porque no sabe que va a ser de su futuro profesional. Por supuesto me estoy refiriendo a mi amiga Leticia, licenciada en Historia del Arte, cuyo nombre se escribe con “c” y no con “z”, y que como parece ser que va a desaparecer esa carrera – por cierto nadie entiende porque - la mujer esta preocupadísima, y no comprende porque este gobierno, así a bote pronto, decide que aquí no se estudia Historia del Arte, y mira que en este nuestro país hay enjundia en las cuestiones artísticas. En fin que el caso es soliviantar al personal.
La otra Letizia, la de la “z”, y por más señas Alteza Real, anda ahora en otros menesteres, que la ocupan prácticamente todo su tiempo, y que darán su fruto allá por el mes de diciembre, y aunque el amigo Raúl, me pide en el blog que escriba algo del “real embarazo”, yo la verdad es que sobre este tema tengo poco que contar. Como madre el embarazo me parece un hecho de lo más natural, sea real o no, y lo único lamentar, que a estas alturas aun existan leyes en las sigan de manifiesto la prevalencía del varón sobre la hembra. Una injusticia, un anacronismo y una incoherencia constitucional que nunca debería de haber existido. En cualquier caso enhorabuena a los padres, porque, aunque a nosotros nos parezca ese futuro nacimiento, una cuestión de estado, para ellos seguramente va a ser uno de los acontecimientos mas felices de su vida.
Y cambiando radicalmente de tercio, ya que poco tiene que ver los estados de buena esperanza con el debate del estado de la nación. De esto hay que hablar y “de escribir”, porque las cosas van a peor. Ayer me tomé la molestia como buena ciudadana de escuchar parte ese debate, - me han dicho fuentes bien informadas, que si se escucha o se ve entero, se gana indulgencia plenaria- y la conclusión que saco es el Estado de la Nación es tremendamente conflictivo, lamentable y crispado donde los haya. Pero no es verdad, yo trabajo y vivo rodeada de gente que políticamente no piensa igual que yo, bueno no todos, algunos, y en ocasiones hablamos de política mientras comemos, o dando un paseo, o simplemente porque es oportuna la charla. Jamás ni hablando con personas que piensan radicalmente opuestas a mis inclinaciones políticas, nos hemos puesto “ a parir” – mira que bien viene el término – de esa manera, ni por asomo. Además tanto los que somos de un lado o del otro, lo que si somos es realistas, y ni lo blanco es tan blanco, ni lo negro es tan oscuro. Porque ayer nuestro Presidente, el Señor Rodríguez, nos dio la sensación que era “Zapatero en el país de las maravillas”, vamos que estamos como poco en un pasaje de “un mundo feliz”. Pero si luego escuchamos a D. Mariano, la sensación era radicalmente opuesta y parecía que aquí de un momento a otro, va a empezar la debacle de las debacles, y que en cualquier momento nos ibamos a devorar los unos a los otros. Pues que no me vale, ni Don Juan, ni Junín, que eso de que una vez al año, cada uno se suba al estrado y cuente el “evangelio según ellos mismos”, no me gusta. Que los ciudadanos de la Ordinary People, no nos podemos tirar cuatro horas escuchando para al final no saber ni cual es el estado de la Nación – no olviden que es el titulo del debate – ni que nos espera en el futuro, mientras uno van diciendo “viva la madre que me parió” y otros haciéndonos pensar que Nosferatu está al caer. Y personalmente porque una tiene sus gustos, y los manifiesta, a mi prácticamente, prácticamente y a estas alturas de la legislatura, el único que me convence es Marín, que para mi siempre será el Comisario Marín. Y es que Marín es de lo mejorcito de esta cosecha política que nos circunda. La primera vez que le vi, hace ya muchos años, unos 12 más o menos, estaba entregando un hospital que se había hecho con fondos de la Union Europea a El Salvador, y el tío, allí delante de el Presidente del Pais, diputados, coroneles y demás jerifaltada, les dijo mirándoles fijamente a los ojos, que les entregaba el hospital, pero que como se enterara que para trabajar en él se pedía la afiliación al partido que entonces mandaba en el país, se quedaban sin hospital y sin un colón – moneda oficial salvadoreña – . Así con un par de dos.
Y es que el debate del estado de la nacion tiene como decía ayer mi compañera y amiga Eva Orue, todos los ingredientes para formar parte de lo que Antibi ha denominado LA CONSTANTE MACABRA. Son las cuatro de la tarde. Llueve tímidamente en Madrid y la temperatura exterior es de 17 grados.
12-05-05.