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Una de himnos![]() Si es que llevo una tarde, con eso de que llueve y que por circunstancias que no vienen la caso tengo más tiempo me he dedicado a navegar por la red, y he encontrado algo que no tiene desperdicio. "No me lo puedo de creer", como diría Terelu en un arranque de elocuencia. Esto es mucho, mucho más de lo que un cuerpo puede aguantar y una cabeza resistir, y ando sujetandome las hernias y no descarto el comprarme un braguero, porque tengo tal ataque de risa, que es posible que me hernie de esta. A lo que me refiero es que he descubierto después de toda una vida siendo madrileña, que es que Madrid tiene un himno, y no es que a mi los himnos patrios me sulivellen, de hecho hasta la fecha, todos los himnos me habían producido aversión, malestar generalizado, vómitos, urticaria, etc... Una de las cosas que más me jode es que se utilice la música para aborregar a la gente, para que se sienta orgullosa de formar parte de un gran ganado llamado patria, y en definitiva para que pasturen más y contribuyan gustosamente a engrosar las arcas de los banqueros. giraban las otras en corro, y yo era el centro. Ya el corro se rompe, ya se hacen Estado los pueblos, Y aquí de vacío girando sola me quedo. Cada cual quiere ser cada una: no voy a ser menos: ¡Madrid, uno, libre, redondo, autónomo, entero! Mire el sujeto las vueltas que da el mundo para estarse quieto. Yo tengo mi cuerpo: un triángulo roto en el mapa por ley o decreto entre Ávila y Guadalajara, Segovia y Toledo: provincia de toda provincia, flor del desierto. Somosierra me guarda del Norte y Guadarrama con Gredos; Jarama y Henares al Tajo se llevan el resto. Y a costa de esto, yo soy el Ente Autónomo último, el puro y sincero. ¡Viva mi dueño, que, sólo por ser algo, soy madrileño! Y en medio del medio, Capital de la esencia y potencia, garajes, museos, estadios, semáforos, bancos, y vivan los muertos: ¡Madrid, Metrópoli, ideal del Dios del Progreso! Lo que pasa por ahí, todo pasa en mí, y por eso funcionarios en mí y proletarios y números, almas y masas caen por su peso; y yo soy todos y nadie, político ensueño. Y ése es mi anhelo, que por algo se dice: «De Madrid, al cielo». El autor es Agustín García Calvo, y desde luego,...., bueno no tengo palabras. Vosotros direís que vamos a hacer nosotros la ordinary people con cosas como esta. Si es que como decía mi abuela, no estamos peor porque Dios no quiere. Son las ocho de la tarde. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 14 grados. No se si podré dejar de reírme,..., cada vez que lo leo se me saltan las lágrimas. Que fuerte, mari, que fuerte 21-04-06. Comentarios » Ir a formulario |
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