Había un hombre que temía a su propia sombray odiaba la huella de sus pasos.Trató de librarse de ellos corriendo ligero. Pero más levantaba sus pies, más huellas hacía, a pesar de que corría velozmente su sombra nunca lo dejaba. Aún creyendo que corría demasiado lento, aceleró su paso y corrió sin detenerse hasta que sus fuerzas se extenuaron y se desplomó muerto. No comprendía que si permanecía en las sombras podría haber perdido su sombra, y quedándose inmóvil hubiera dejado de hacer huellas. "Los místicos taoistas". A algunos les convendría leerlo, pero puede que no entendieran nada. Son las tres de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados