El diablo viste de Prada

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Hoy he visto EL DIABLO VISTE DE PRADA. Hace más o menos un año salió a la luz "El Diablo viste de Prada", un libro firmado por Lauren Weisberger, inspirado en la figura de su exjefa, la directora del Vogue USA, Anna Wintour, una de las mujeres más temidas y odiadas del mundo editorial, como quien dice: la arpía mayor del mundo de la moda. Y el libro no habría pasado de ser un mero escandalete amarillista  sino fuera porque ya tiene versión cinematográfica, y al parecer todos la que la odian se han regodeado con este nuevo golpe a "la pobre" de Anna, que ya en el 2004 tuvo que soportar el lanzamiento de una biografía No Autorizada sobre ella en la que su autor, Jerry Oppenheimer, desvelaba sus infidelidades, sus romances, su trabajo para el grupo Penthouse y hasta su affaire con Bob Marley.

Al igual que en el libro, la película cuenta la historia una novata  en el periodismo Andrea Sachs que comienza a trabajar de asistente de Miranda Priestley (Meryl Streep), editora-icono de Runway Magazine. Ella dicta la moda en el mundo entero. Millones de lectoras siguen fielmente sus recomendaciones; sus empleados y colaboradores la consideran un genio; los grandes creadores la temen. Todos, sin excepción, la veneran. Todos, menos Andrea, que no se deja engañar por este escaparate de diseño y frivolidad tras el que se agazapa un diablo que viste un traje de chaqueta de Prada (muy exclusivo, por supuesto), calza unos Manolo Blahnik y siempre luce un pañuelo blanco de Hermés.

Todo sería muy bonito, y hasta cómico, si no fuera por el tufillo ponzoñoso con que se describe a la Wintour, haciéndola ver como una maníaca, esquizofrénica, extremista, manipuladora, convenida, frívola, y desmesuradamente poderosa. O sea, tanto libro y película, ciertamente son la comidilla de los pasillos de las revistas de moda actuales.

Os estareís preguntado por qué hay gente que la odia tanto. Simple, porque en las manos de esta mujer queda la última palabra de la moda publicable y difundida. Podría decirse que la Wintour es la espada de Damocles que pende sobre la cabeza de muchísimos reportajes de moda, incluyendo la fama y éxito de las colecciones de los nuevos -y los no tan nuevos- diseñadores de moda, así como la vigencia de las modelos y súper-modelos. Si, la misma arpía que ha mandado a la papelera millones de reportajes de moda porque los modelos de las fotografías no eran suficientemente guapos, o que le exigió a Oprah Winfrey que adelgazara diez kilos para poder dedicarle una portada. La misma que rehizo las fotos oficiales de Hillary Clinton sin ese "espantoso" traje azul marino, o que ha declarado muchas veces en sus temidas editoriales de moda que no siente remordimiento alguno por usar pieles descaradamente, y ha mandado a las activistas del PETA a probar la suavidad del mink, a ver si se dejan de tanto alboroto en los fashion-shows.

Según "The Devil Wears Prada", Anna tiene hábitos que la convierten en una mujer sumamente adorable:
1. Se levanta a las 5.30 am para jugar tennis, y luego hacerse maquillar y peinar profesionalmente para llegar a las oficinas de Vogue.
2. Como no tiene horario preciso de llegada, sus asistentes llegan a pedir hasta cinco desayunos por día, dado que exige tener un very british breakfast a punto apenas aparece en sus oficinas y no admite recalentamientos.
3. No permite a nadie comer en su presencia.
4. Jamás se queda en un evento más de media hora.
5. Juzga indiscriminadamente a todo el mundo por el modo en el que viste.
6. No quiere que nadie cuelgue sus abrigos cerca del suyo.

Y entre sus adorables berrinches y excentridades podemos citar estas, que son las más memorables:
1. Mandó a buscar a Paris por jet privado dos copias de la última edición de Harry Potter para que sus hijos pudieran leerlo antes que sus amiguitos.
2. En plena semana de la moda de Milán, llamó a una asistente para avisarle que su chauffeur había desaparecido, y que si, en quince minutos no aparecía, haría despedir a toda la redacción.
3. De paseo por las boutiques de antiques de Manhattan encontró un Dior vintage que adoró. A los dos días lo quiso comprar, pero olvidó dónde lo había visto. Hizo recorrer a un productor todas (TODAS!!!!!) las tiendas preguntando si la Wintour había pasado unos días atrás. Sin éxito, volvió a las oficinas de Vogue donde Anna le dijo que ya había encontrado la tarjeta y comprado el vestido.

Finalmente, me imagino, que la Wintour debe estar tramando algo para contrarrestar todo este vendaval de mal rollo en su contra, pobre. Ojalá nos deleite con algún nuevo berrinche como cuando apareció en un fashion-show de B-Rude (la marca de ropa de Boy George) en la Semana de la Moda en Londres hace un mes, con una camiseta que decía "¿Quién demonios es Anna Wintour?".
A que es maja la chica. Son las dos de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 16 grados. A veces detrás de una película frívola se esconde una historia interesante.

09-10-06.

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gravatar.comAutor: Carlos

Pero vamos haber: ¿El Diablo no es masculino, yo desde pequeño me decian que el Demonio, Satanás o el Diablo, tenián cuernos, y ahora resulta que se viste de mujer, con ropajes de la "loca" de Agata. A esto le llamaría yo: Un CABRON, AMARICONADO.

Son las 13,25 Hora Ferroviaria

Fecha: 16/10/2006 13:25.


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