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Hace 30 años![]() Todo fue un 24 de Enero de hace 30 años. Ese día el país se despierta con el secuestro del teniente general Emilio Villaescusa, presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar. Pocas horas después, en la manifestación convocada para protestar por la muerte de Arturo Ruiz, Mari Luz Nájera Fernández, una estudiante de sociología con apenas 20 años, cae al suelo con la base del cráneo destrozada por el impacto de un bote de humo disparado por la policía y muere en el hospital. Antes que se acabe el día, Francisco Albadalejo, jerarca siniestro del sindicato vertical del transporte - ¿a las ordenes de?- pone en movimiento a varios pistoleros, todos ellos vinculados a Fuerza Nueva, la organización liderada por el notario Blas Piñar. José Fernández Cerrá, el cabecilla del grupo, es una persona experimentada, con contactos en medios falangistas, en la Guardia de Franco y entre antiguos miembros de la Brigada Político-Social, entre otros, con Juan Antonio González Pacheco, el famoso Billy el Niño. Carlos García Juliá pertenece a una conocida familia de militares y miembro del “servicio de seguridad” de Blas Piñar y Fernando Lerdo de Tejada hijo de la secretaria personal de Blas Piñar, Virginia Martínez.. A las diez y media de la noche, irrumpen en un despacho laboralista vinculado a CCOO, en el número 55 de la calle de Atocha. Cerrá encañona a Luis Javier Benavides y pregunta por Navarro, quien hacía pocos minutos había bajado a un bar a tomarse una caña. García Juliá, con la cara tapada por un pasamontañas, recorre todos los despachos en busca de más gente, desconectando los teléfonos. Lerdo de Tejada se queda vigilando en el rellano. Cerrá, con la cara descubierta y la mirada fría, palmea la pistola mientras repite "Las manitas arriba. Esas manitas arriba". De los ocho abogados que van a ser víctimas de la violencia fascista solo la mitad trabajan habitualmente en el local de la matanza. El resto han acudido para asistir a una reunión de abogados del Partido Comunista de España que, a última hora, para no coincidir con la reunión de los transportistas, se había trasladado a un local cercano. Los abogados estaban esperando a algún rezagado . Angel Rodríguez, trabajador despedido de Telefónica que estaba empleado como administrativo en el despacho, dejó la caña entera en la barra del bar y regresó al local para recoger el Mundo Obrero , el periódico del PCE, que se había olvidado encima de la multicopista. Cinco personas pierden la vida como consecuencia del brutal asesinato: Francisco Javier Sauquillo, Enrique Valdevira, Luis Javier Benavides, Serafín Holgado de Antonio y el administrativo Angel Rodríguez. Los supervivientes son: María Dolores González Ruiz, Luis Ramos, Miguel Angel Sarabia y Alejandro Ruiz-Huerta. Las secuelas físicas de los heridos tardarán años en cicatrizarse. Las emocionales todavía persisten hoy. El caso de Lola González es especialmente cruel. Una bala le destrozó la boca. Pasó por tres operaciones, necesitó 900 días de tratamiento y se quedó en treinta y dos kilos. Lola era la esposa de Javier Sauquillo y, con anterioridad, había sido la novia de Enrique Ruano, el estudiante defenestrado por la policía en 1969. Los asesinos, creyéndose bien amparados por sus contactos políticos, no se tomaron la molestia de huir de Madrid. Desconocían que para el gobierno era una prioridad capturarlos, de tal modo que se confiase en el proceso de democrático.En pocos días, la Policía Nacional detuvo a José Fernández Cerrá, Carlos García Juliá y Fernando Lerdo de Tejada en calidad de autores materiales de los hechos, y a Francisco Albadalejo Corredera -secretario provincial del sindicato vertical del transporte, estrechamente vinculado con la mafia del transporte- como autor intelectual. También fueron detenidos Leocadio Jiménez Caravaca por suministrar las armas y Gloria Herguedas, novia de Cerrá, como cómplice. Durante el juicio se llamó a declarar a conocidos dirigentes de la extrema derecha, como Blas Piñar y Mariano Sánchez Covisa. Sin embargo los propios agentes declinaron cobrar la recompensa por su captura.No obstante, hubo dudas y polémica de si no habría alguien con una mayor responsabilidad en los atentados. La fuga de Lerdo de Tejada, que continúa en paradero desconocido a pesar de que su delito prescribió en 1997, antes del juicio durante un extraño permiso penitenciario en abril de 1979, contribuyó a profundizar estas dudas que han perdurado hasta la actualidad. Otro de los encausados, Simón Ramón Fernández Palacios, falleció el 23 de enero de 1979. La mayoría de los criminales estaban próximos a Fuerza Nueva y otras organizaciones políticas de extrema derecha.La Audiencia Nacional condenó a los acusados a un total de 464 años de cárcel. José Fernández Cerdá y a Carlos García Juliá, autores materiales de los hechos a 193 años de prisión cada uno; 63 años a Francisco Albadalejo Corredero (fallecido en prisión en 1985); 4 años a Leocadio Jiménez Caravaca (fallecido en 1985 de cancer de laringe), y a Gloria Herguedas Herrando, a un año. Uno de los heridos, Miguel Ángel Sarabia, comentaba al respecto en el 2005: Aunque ahora parezca poca cosa, el juicio de los asesinos de Atocha, en 1980 -pese a la arrogancia de los acusados, con camisa azul y muchos asistentes, también de uniforme-, fue la primera vez que la extrema derecha fue sentada en el banquillo, juzgada y condenada. García Juliá se fugó también 14 años después, al serle concedida la libertad condicional con todavía pendientes más de 3800 días o unos 10 años de prisión. Sería detenido a los dos años en Bolivia, esta vez por narcotráfico, y allí permanece en prisión, requerido por las autoridades judiciales españolas. Fernández Cerrá puesto en libertad tras 15 años en la cárcel, algunos lo sitúan trabajando en una empresa de seguridad. Jaime Sartorius, abogado de la acusación particular, declararía años después: Faltan las cabezas pensantes. No nos dejaron investigar. Para nosotros, las investigaciones apuntaban hacia los servicios secretos, pero sólo apuntaban. Con esto no quiero decir nada.. Martin Villa, Ministro del Interior, cuando se produjeron los hechos, manifestó tambien en alguna ocasión, a sus más allegados: “Me temo que alguno de los atentados más sangrientos que se han producido en nuestro pais, han salido de hombres de este ministerio”. Despues de las revelaciones del primer ministro italiano Giulio Andreotti en octubre 1990 acerca de la red Gladio, una organizacion secreta anticomunista durante la guerra fria, un informe del CESIS italiano informaba que Carlo Cicuttini habia participado tambien en la matanza de Atocha. Es la una de la madrugada. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 2 grados. In memoriam 24-01-07. Comentarios » Ir a formulario
Mis padres dicen que se ha avanzado. Yo que aún no había nacido veo ciertas actitudes actuales que me recuerdan lo aprendido sobre la época franquista y la transición. Fecha: 24/01/2007 18:10. |
martanauta.com o la vida en redMe han ofrecido ser el número uno de la derecha, pero prefiero seguir siendo un cero a la izquierda. Si quieres escribir o chatear: martanauta@gmail.com Un poco de orden |