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50 emigrantes desaparecidos...![]() Hace unos días escribí un post sobre las declaraciones, sumamente optimistas, que había hecho el Ministro Caldera, sobre la disminución de la llegada de cayucos a nuestras costas. En efecto, la política llevada a cabo por el Gobierno sobre la creación de Centros de Contratación en Origen, vease el caso de Senegal, y también los sucesivos viajes por parte de ese ministerio a los distintos países de África, desde los que se produce la llegada de esos inmigrantes, ha hecho, que en alguna medida, disminuya ese devenir continuo de embarcaciones llenas de hombres y mujeres que buscan en el continente europeo una oportunidad de vida. Por otra parte, también se han endurecido las medidas de repatriación de inmigrantes ilegales. En cualquier caso, como hemos podido ver hoy, estas medidas no son suficientes. 50 seres humanos han desaparecido en el naufragio de un cayuco a 90 millas de la costa canaria. 50 vidas menos, no por las malas condiciones meteorológicas – que no climatológicas, como ha dicho la Secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí-, si no porque viajar hasta la “tierra prometida” en una embarcación endeble, seguramente sin saber nadar, seguramente sin comer, ni beber, es “rozarle el vestido a la muerte”, sin lugar a dudas. Detrás de todo este drama, que es posible que haya conmovido a muchos, aunque me temo que otros viven ya con el corazón endurecido, porque de verlo tantas y tantas veces, les parece algo habitual y cotidiano, esta la desesperación, la miseria, la angustia, el hambre, el dolor, la enfermedad, el desamparo y la opresión de miles de ciudadanos africanos, que no ven otra salida a su situación que el subirse en una barca, hacinándose con otros como él, tirar para adelante con lo puesto, y que pase lo que pase, porque a veces la muerte llega a ser un alivio en determinadas situaciones. Hoy nos duele este naufragio, pero lo que nos tiene que doler, y doler profundamente es África. Hasta que no sintamos lo sienten, hasta que no hagamos nuestro su sufrimiento, hasta que no sean esas muertes solo unos números más que engrosan unas estadísticas incomodas, que hay que, rápidamente, justificar con declaraciones apresuradas y nerviosas, no llegaremos al fondo del problema. África existe. Está ahí, y es una de las grandes bolsas de pobreza del planeta. La solución, no solo pasa por la regularización de la entrada de los inmigrantes, la solución es dotar a África de las infraestructuras necesarias para que se desarrolle y generar inversiones. Esa es la dirección certera hacia la solución del problema. Lo demás son solo parches, y cuando se parchea mucho “la balsa”, al final se termina hundiendo, en este caso “nuestra balsa”, y nosotros no estamos “acostumbrados a morir ahogados”. Son las doce de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Ahora voy a dormir tranquila, creo que por primera vez en siete años, sin que me despierte un pensamiento recurrente, algo que no tendré creo, que volver a pensar más. Pero esa es otra historia, que tal vez no tenga que contar nunca. 19-07-07. Comentarios » Ir a formulario |
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