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Solo es... otro cuentoSepararse de la realidad cotidiana tiene innumerables ventajas. Quizás la más importante sea la perspectiva. De lejos se ve todo mejor, salvo los ex miopes como yo, que aun no nos terminamos de acostumbrar a mirar el horizonte sin guiñar los ojos. Y lo mejor de todo, es que esa distancia, en la que vemos las cosas y las personas, pero ya no llegamos a tocarlas, es decir, que no las tenemos, porque para tener algo es fundamental sentir su tacto, hace que la inspiración, la toma de decisiones, y las conclusiones – concluir al fin y al cabo es terminar algo- fluyan tan suavemente, que ya ni pensar, ni hablar, ni escribir supongan un esfuerzo. Por eso es tan importante tomarse un descanso anual, largo y continuado. Hoy no tengo muchas ganas de nada, y eso también es importante. Pero os contaré un pequeño cuento, un cuento de esos que le gustan a Crecelavoz, y a otros bloggers que sé que leen esta bitácora, y que durante este verano me esta costando mantener. Es un relato sin importancia, de esos que se escriben sueltos cuando de repente, cualquier noticia, cualquier mensaje, cualquier estimulo externo, de esos que llegan hasta una, sin esperarlo, ni desearlo, pero que llegan al fin y al cabo, hacen que de pronto te acuerdes de una historia que te contaron, o de un cuento que escribiste hace tiempo, y que ahora toma fuerza por el devenir de los acontecimientos. Y como decian los antiguos narradores de radio, el cuento dice asi: "¿En qué estaba pensando? No sé, no me preguntes eso, probablemente en nada. Sé que tú hablabas, y que yo a ratos no te escuchaba, porque te miraba la boca, concentrada en su textura, en cómo andaba por tu cara, en qué otros ángulos podía haber para aprehenderla. Así te dejé hablar y me contaste un montón de cosas que eran un poco como secretos, aunque tú lo decías como si fuera lo más normal del mundo, pero en tu voz se notaba que eran secretos. Algo contesté en un momento, algo dije que mí me parecía tal cosa, y tú te quedaste callado, mirando al suelo, te giraste hacia mi, abriste la boca, tomaste aire, moviste la mandíbula y la volviste a cerrar, luego como en un suspiro dijiste, “sí, tienes razón”. Entonces me puse a hablar yo, porque me di cuenta de que a ti ya no te quedaban ganas, y también dije cosas que eran un poco secretos, pero las dije como si nada, aunque tú, también supiste que eran secretos porque me brillaban los ojos cuando hablaba. Entonces yo dije algo y tú me respondiste y yo te dije, “sí, eso mismo”, como si fueras la primera persona en el mundo que podía entender algo así. Y nos miramos y nos reímos y luego otra vez el silencio, pero ahora frente a frente, tu boca ya no se movía, en cambio tenías los ojos clavados en mí. Esos ojos que , resplandecían y me arrastraban adentro del color verde, yo me iba sumergiendo mientras algo en mi cabeza me decía que volviera, y algo más se reía a carcajadas animándome a no volver nunca. Eso fue seguramente, que escuché la risa en vez de otra cosa, que de repente sonreíste, probablemente porque el silencio comenzaba a ponerte incómodo, y mis risas internas resonaron en la tuya, y tus dientes me invitaron sin querer. Así yo también me reí y me levanté unos centímetros , te tomé el mentón, para fijar tu cara en mi mano, y te di un beso, un pequeño beso, que apuntaba más al deseo de probarte que al de devorarte. Tú te quedaste ahí con los brazos abiertos y los ojos también. Me mirabas con insistencia y perplejidad, y claro, la risa mental se calló del todo y en cambio la otra cosa empezó a increparme horrorizada, qué hiciste, qué hiciste, repetía. Tú empezaste a decir algo, dijiste “pero…” y te absorbieron los puntos suspensivos, no pudiste seguir, probablemente porque pero es una muy mala forma de empezar una frase. Yo nada tenía que argumentar a mi favor, así es que volví hacia mi, derrotada por las circunstancias, por mí misma y mi deseo irresponsable, por ti y tus brazos lánguidos que no evitaron que volviera a la penosa realidad de haber traspasado una puerta que decía “no pasar”, en la que yo misma hacia ya mucho tiempo que había colocado ese cartel. Esa perplejidad que se convirtió en derrota fue poco a poco tiñéndose de tristeza, porque varias veces me había imaginado ese momento y debo reconocer que era así, por mucho que fantaseara con finales más felices, por eso durante tanto tiempo le hice caso al letrero. Lo peligroso era que las cosas imaginadas se realizaban y ya no podía más pensar que eran mi imaginación, ya no podía más conservar una esperanza inconfesable de que no, de que quizás había otra alternativa, algo que no veía, una posibilidad que se me escapaba. No, todo era tal cual era. Entonces giraste la cabeza hacia mí, pero yo no te miré, volviste a mirar al frente y te acercaste dos milímetros, me pasaste el brazo por sobre los hombros, yo no me moví, pero me dejé mover cuando me atrajiste hacia ti. Así nos quedamos, abrazados, tratando de despojarnos del ruido de los pensamientos, traspasándolos con los ojos al suelo o la pared. En algún momento me quedé dormida, quizás tú también. En algún momento despertaste y yo también, pero no abrí los ojos. Solo quería seguir soñando, al fin y al cabo soñar es gratuito, y es el mejor preámbulo para atacar el día, por eso a veces nos cuesta tanto despertarnos.” Como siempre es solo un cuento, para leer, escuchar o ser contado. Lo demás son puras especulaciones, palabra que viene del latín specularis, y quiere decir perteneciente o relativo a los espejos, y ya sabéis que todo lo que hay al otro lado del espejo, no existe, claro que Lewis Carroll fue capaz de traspasarlo, y escribió cosas maravillosas. Habrá que probar a ver. Son las once de la mañana. No llueve en Oliva y la temperatura exterior es de 27 grados. Hoy me levanto escuchando a Paolo Conte, que me dice: Via, via, vieni via di qui, niente più ti lega a questi luoghi… 12-08-07. Comentarios » Ir a formulario
Mi pequeña superviviente, noto una pizca de melancolia, y desaliento en este texto tuyo que acabo de leer. Bueno tal vez no sea fruto de tu estado de animo, ya que los que escribimos somos capaces de fabular y entrar en siutaciones absolutamente ajenas a lo que nos acontece, pero aun asi me temo que hay algo a tu alrededor que te perturba. Te leo mucho, y te releo, y por ello te conozco, y se que cuando algo te sucede entras en ese estado de sublimación del que solo tú eres capaz, y desde luego te superas. En cualquier caso te dire pequeña amiga, porque aunque tu no sepas quien soy, yo te considero una amiga, que al final solo los supervivientes como tú, salen adelante, los demas nos quedamos en el camino, y nunca terminamos de contar las cosas del todo, y aunque esa tarea de salir adelante que veo que te has propuesto te sobrepase en algunas ocasiones, siempre debes pensar que la gente como tú forma parte de los elegidos, y aunque te encuentres tremendamente vulnerable, perteneces a la casta de los fuertes, a la de los que llegan al final, y a la de los que demás vemos con admiración. Tal vez tu eso no llegues a notarlo, y ni siquera pueda ayudarte en tus miedos y tus angustias, pero es asi, y asi tienes que mirarlo. El libro ya esta terminado. Saldrá en Octubre y entonces hablaremos.Ya verás que sorpresa. Fecha: 12/08/2007 17:04.
Hola Marta, Enhorabuena por haber conseguido mantener la llama viva durante agosto, realmente es una penuria ver cómo crecen las telarañas en la bitácora sin que uno no pueda hacer nada por evitarlo. Me gustó el relato, me gustan especialmente las situaciones breves con dos personas, las chispas que se encienden de golpe y se van apagando lentamente. Una buena metáfora de la vida. Además tiene buen ritmo y está bien escrito. Me hizo pensar... qué más se puede pedir. Fecha: 12/08/2007 19:28.
Benisimo tia, Paolo Conte, el mejor, si es que eres un filon. Me encanta via con me, me gusta conte y me gusta lo que escribes. Voy a ponerle valore al asunto y voy a llamarte por telefono, que te tengo localizadisima, pero no me atrevo, pero voy a atrverme. Que bueno, y dopo azurro, bella. Fecha: 12/08/2007 19:29. |
martanauta.com o la vida en redMe han ofrecido ser el número uno de la derecha, pero prefiero seguir siendo un cero a la izquierda. Si quieres escribir o chatear: martanauta@gmail.com Un poco de orden |