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Populismo no es democraciaCuando en un país la falta de ideologías se hace cada vez más patente, los sistemas de gobierno se basan en la cuentas de resultados uno voto= un euro, y el único horizonte de la clase política es el mantenimiento del poder, es cuando los resortes del sistema democrático se anquilosan y se deja paso a eso que todos conocemos como el populismo. La sonrisa amplia y el tirar “palante” se convierten en algo prioritario, cuando detrás no hay nada, ni nadie, y solo quedan ya mecanismos de pactos y componendas, para mantener situaciones dominantes o llegar a ellas. Nunca, que yo recuerde, ha habido ningún régimen populista que haya conseguido, o que de veras lo pretendiera, poner remedio a la injusticia, mejorar la vida de los más desfavorecidos, acabar con la pobreza, remediar la miseria tanto económica como cultural. Ningún sistema político populista ha promovido una verdadera educación, orientada a fomentar el pensamiento crítico, a erradicar las formas de pensar acientíficas, supersticiosas, o las diversas formas de fanatismo. En un régimen populista lo que menos interesa son los derechos de las personas, les despreocupan los intereses de la gente corriente, y por supuesto les importa un bledo la salud de las instituciones "democráticas", la participación ciudadana, y toda la retahíla con la que adornan sus discursos vacíos...
En los regímenes populistas nunca falta el caudillismo, el culto al jefe; el partido se construye con base en una figura providencial, una figura carismática, al que la nación, la comunidad autónoma "le debe todo"... En la historia hay una larguísima lista de ellos. El líder, aparte de ser muy ocurrente y dicharachero, suele ser un demagogo, que miente, halaga, caricaturiza, criminaliza, "moraliza", o desacredita según le convenga.
Los presupuestos siempre son manipulados con arbitrariedad. Los controles son silenciados o ninguneados. El modelo populista identifica fondos del Estado con fondos del gobierno o -peor aún- fondos de quien tiene la vara de mando. Los usa a discreción para someter a opositores, comprar voluntades y hacerse auto bombo. No escatiman en gastos a la hora de transitar por el camino del narcisismo-absolutista. Para los regímenes populistas no hay limitaciones ni medidas fiscalizadoras o que fomenten la mínima transparencia en la gestión de la cosa pública, solo se admiten "observatorios inoperantes y laudatorios", nada de instituciones independientes, llámense tribunales de cuentas, defensores del pueblo, o cuestiones semejantes.
Por todo esto sobre lo que escribo está mañana, y que lleva dando vueltas a mi cabeza todo el Verano, habrá que tener mucho cuidado con el giro que dan las cosas, las cosas de la política, me refiero, de aquí a unos meses. Hay que cuidar de la casa, de esta casa, que algunos, los que tenemos ya unos años, nos ha costado mucho llevar a cabo. Hay una historia detrás de todo esto, de hombres y mujeres, que se han dejado la piel, la vida, incluso las ilusiones, en poner en marcha un sistema democrático limpio. Años de lucha que no pueden convertirse en un sistema basura donde lo importante es perpetuarse en el poder cueste lo que cueste.
Yo como muchos, seguimos creyendo en las ideas y en las ideologías, y entendemos que lo importante para la ciudadanía, no es precisamente que este el PSOE, o el PP, u otros en el poder, por más simpatías o antipatías que sintamos hacia cualquiera de estas formaciones. Lo importante, lo vital es que esté quien esté, gobierne quien gobierne, se mantenga la esencia de la libertad y del sistema democrático – por el que como dije antes luchamos durante años-, y que este no se debilite, ni se deteriore. Por eso habrá que prestar especial atención hacia los que hacen y deshacen, no vaya a ser que en ese afán del poder por el poder, rompan todo aquello en lo que creemos muchos. El populismo que percibo últimamente, tanto de unos como de otros, me da miedo, y no lo quiero ni para mi ni para mis hijos. Y aunque algunos crean que ciertos regimenes de apariencia, solo de apariencia democrática, se puedan maquillar con urnas y con votos, y que la palabra libertad se pueda usar como quien usa un klenex , otros vemos claro, sin necesidad de limpiarnos los anteojos, y esto así desde luego no va bien.
Los que vivimos aun dentro del pensamiento crítico, hacia los demás y también hacia nosotros mismos, estamos mirando con preocupación hacia el horizonte, y no queremos bajo ningún concepto que se perpetúen ciertas actitudes, que últimamente empiezan a ser recurrentes. El populismo se está practicando peligrosamente por todos, no solo por el PSOE, que es quien gobierna a nivel nacional, sino también por los partidos que manejan los gobiernos autónomos, véase el caso de Madrid y Cataluña, y eso desde luego es una mala noticia, y también un mal augurio. Cuando todo se reduce a ganar, cueste lo cueste o caiga quien caiga, auque al final terminemos cayendo todos en esta apuesta infinita por hacer prevalecer personalismos y seguridades, la libertad se debilita, tanto que puede llegar a desvanecerse. Por eso conviene recordar lo que una vez dijo Benjamín Franklin : “Aquellos que son capaces de ceder la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.” Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 22 grados. A veces tengo la sensación de estar recorriendo un desierto en un caballo sin nombre. 16-08-07. Comentarios » Ir a formulario
Tan solo puedo darte la razón en todo lo que dices... Yo también he notado que últimamente están más centrados en actos y discursos populistas, que en hacer que las cosas vayan realmente bien... Y lo peor, es que la mayoría parece picar el anzuelo y no ver lo que realmente se esconde detrás de esos actos/palabras. Fecha: 21/08/2007 14:42. |
martanauta.com o la vida en redMe han ofrecido ser el número uno de la derecha, pero prefiero seguir siendo un cero a la izquierda. Si quieres escribir o chatear: martanauta@gmail.com Un poco de orden |