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Callar no es saludableYa sabéis lo mucho que me gustan esos estudios a los que los científicos dedican su tiempo, y que según ellos, siempre según ellos, sirve a largo plazo para mejorar nuestras vidas. Hoy leo, a través de Reuters, que la doctora Elaine D. Eaker, de la estadounidense Eaker Epidemiology Enterprises, (una empresa suya supongo), y con presupuesto del gobierno de los Estados Unidos (siempre es mejor trabajar en este tipo de cosas con dinero ajeno) ha llevado a cabo una investigación, durante 10 años, sobre las relaciones de pareja, en este caso sobre los matrimonios – ya saben lo covencionales que son los estadounidenses- y ha llegado a varias conclusiones, entre ellas, y la más importante, es que las mujeres que se fuerzan por permanecer calladas durante las discusiones maritales parecen tener un riesgo mayor de muerte. El estudio es el primero, según Eaker, que contempla el comportamiento, las enfermedades cardiacas y la mortalidad en este contexto. Eaker y su equipo estudiaron a 3.682 hombres y mujeres que tenían en su mayoría entre 40 y 50 años al comenzar un seguimiento de diez años. Los expertos analizaron el desarrollo de una enfermedad cardiaca o la muerte por cualquier causa en este contexto. El estudio confirmó que el matrimonio es bueno para la salud de los varones: los maridos tuvieron casi la mitad de probabilidades de morir que los hombres no casados. Los investigadores también hallaron que los hombres cuyas esposas llegaban del trabajo descontentas con sus empleos tenían 2,7 veces más posibilidades de desarrollar un problema cardiaco que los esposos con mujeres menos estresadas laboralmente. El estudio sugiere también, y a este respecto, que los patrones de protección del hombre hacia la mujer, a los que estos están acostumbrados por cuestiones históricas y educacionales, hacen que esa impotencia a resolver los problemas laborales de sus esposas, incremente sus niveles de estrés, con lo cual el riesgo de sufrir una dolencia cardiaca, también se incrementa. Además, se observó que los varones con ingresos y nivel de enseñanza más bajos tenían un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca. En cambio, aquellos en trabajos con alto prestigio (como médicos, arquitectos e ingenieros) tenían un riesgo perceptiblemente más bajo. Por el contrario, las mujeres en altos cargos laborales tenían casi tres veces más riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca comparadas con sus iguales en posiciones con menor autoridad. Sin embargo, los investigaciones aún no determinan las causas que explican estos resultados ( diez años no dan para nada) , y tal vez, solo tal vez, lo atribuyen a que la sociedad tiene marcados unos determinados papeles y normas sociales, y ejercer cualquier actividad fuera de esas normas o roles hacen que se incrementen también los niveles de estrés de esas personas. "La atención se ha centrado en los papeles cambiantes de la mujer", según señalaron en el número de julio/agosto de la publicación Psychosomatic Medicine, "los papeles cambiantes y las expectativas de los maridos/hombres también han de ser revisadas y entendidas". El estudio también ha dado a conocer que la rabia y el agotamiento son emociones que pueden predecir ataques cardíacos. Es curioso, que la Doctora Eaker, haya tenido que dedicar 10 años de su vida como científica, para llegar a tan perspicaces conclusiones. De verdad que me preocupa, y mucho, pensar que alguien de la talla de esa señora, tarde tanto tiempo en saber que, generalmente y si las cosas van bien, se vive más y mejor en compañía, que el silencio entre dos personas que viven juntas es un mal consejero y solo lleva a conflictos, que cuando tu pareja tiene problemas en el trabajo – sea hombre o mujer – tus niveles de angustia también se disparan, fundamentalmente por una razón muy básica, es que la quieres, y no te gusta verla sufrir por nada, ni por nadie, y que desde luego cuando una persona, supera los cuarenta años de edad, y esta física y mentalmente agotada, y además padece un cabreo detrás de otro, lo más probable es que le de un infarto. Para esto no hacía falta hacer ningún estudio, ni organizar un equipo, ni emplear diez años de investigación. Claro que durante todo ese tiempo, supongo que la Doctora Eaker, habrá estado muy entretenida, sumando estadísticas y chequeando resultados, y no habrá tenido tiempo de pensar en estas cosas tan básicas que son el pan nuestro de cada día. Como el estudio no dice nada de los riesgos que podemos correr las mujeres que vivimos sin pareja, creo que podré seguir así por algún tiempo, sin temor a enfermar gravemente. No obstante le preguntaré a mi medico de cabecera, no fuera a ser que estos ataques de risa recurrentes que me dan cuando leo noticias como esta, sean algún síntoma de alguna dolencia, que merezca diez años de estudio Son las nueve de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. 21-08-07. Comentarios » Ir a formulario |
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