Status

Hace un rato cuando volvía conduciendo desde Madrid a Pozuelo, por cierto que cada vez utilizo más estos trayectos en coche para pensar con tranquilidad y poner cosas, pequeños asuntos en orden, me he dado cuenta que hoy he hablado con diversas personas, y todas las conversaciones, de una manera o de otra, han girado sobre el tema del status.  

Lo cierto es que ninguna de ellos ha mencionado la palabra status, pero por ahí iban las tiros, y mi cabeza pensante, que como sigan las cosas por estos derroteros, la voy a pasar a cabeza “peinante” – tal vez si la utilizo solo para peinarme me vaya mejor, a algunas les funciona- ha llegado a  la conclusión de que el status es una verdadera trampa. 

Hay muchos tipos de status. Generalmente el que más estamos acostumbrados a ver, y el que desde luego llama más la atención es el económico. Mucha gente se aferra a un determinado tipo de coche, a una casa en un lugar concreto, a una de vestimenta, en definitiva, a lo que llamamos signos externos, para así definirse a si mismos, y también definirse para los demás. Por supuesto este tipo de status tiene unas servidumbres económicas, que en muchos casos llevan a vivir a estas personas en situaciones agobiantes, y sino agobiantes – algunos tienen “los posibles” suficientes para mantener esos ritmos de vida- si vacías, pues en la adquisición de un determinado status económico, o de signos externos, siempre hay un alto componente de insatisfacción, pues esta carrera a tener, o incluso aparentar tener más que los demás es una verdadera angustia, pues siempre habrá alguien que tenga más o que lo que tenga sea mejor. 

Pero hay otros tipos de status, que también producen estados de infelicidad a largo plazo. Por ejemplo, esta el status del cargo, yo soy director de esto, o yo soy el jefe de tal, y ni que decir tiene, que están también los  del cargo, como algunos elementos de la clase política, hacen  de ello, de su actividad, un autentico way of life, y se presentan como senador, alcalde, diputado o concejal, haciendo gala y ostentación de ello. El problema del status del cargo es casi tan preocupante como el económico, o tal vez más ya que a veces el mantenimiento de ese poder, aunque sea mínimo, hace que toda su vida gire alrededor de esa conservación del cargo, sacrificando familia, hijos, amigos, ocio, y convirtiendo al individuo en un ser vil, que es capaz de hacer cualquier cosa para “no perder el sillon”. 

Luego,  están los status de vida. Maridos y esposas, que por no perder esa condición llevan convivencias aburridas, distantes y absurdas, y miran con envidia y deseo a aquellos que llevan una vida en solitario. Anda que no he escuchado veces esa frase tan tonta de : “Tu estando divorciada te lo pasaras fenomenal”. Sin embargo a pesar de ese sueño por cambiar a otra situación, no se atreven, precisamente por no peder ese status tan preciado de cónyuge. Aunque  también tenemos todo lo contrario, solteros/as, divorciados/as, que creen que han puesto una pica en Flandes por haber llegado a esa circunstancia y  que hacen gala delante de sus amigos de lo bien que están, pero que sin embargo viven una vida de soledad, precisamente por el miedo a perder ese “status” tan preciado de soltero o soltera de oro.  

Hay muchos más tipos de status que nos atrapan, el de madre o padre que no se resignan a que sus hijos crezcan , o el de hijo/a que siempre es dependiente de los padres, o el de eternamente joven, que a pesar de que los años van pasando, él se sigue comportando como un adolescente, o incluso el profesional que se cree algo por ser medico, o abogado, o economista, y así podía seguir toda la noche.  

Pero la verdad es que a veces ni siquiera somos conscientes de que nos encontramos inmersos en esas situaciones. Solo, como mucho, nos sentimos infelices, pero no somos capaces de parar y  analizar porque nos está sucediendo eso, y sobre todo porque no nos detenemos  a pensar que, en vez de estar viviendo para nosotros mismos, estamos viviendo de cara a los demás, o a lo que los demás esperan de nosotros. 

Hace unos años ya, no diré cuantos, porque me temo que son muchos, en una entrevista de trabajo, el sociólogo, que era bastante “cargante” por cierto, y que me hizo las mismas preguntas tres o cuatro veces, pero con distintas palabras, como si fuera tonta, ya al final , me dijo: “Vale, pero tú, en definitiva … ¿Qué eres?”. Y yo le contesté sin titubear: “A la vista está, creo, una mujer”. El sonrió, de una manera sarcástica, y volvió a la carga: “Ya, pero serás algo ¿No?”. “Si”- le dije- “lo pone en la primera línea del currículo, que tienes entre las manos: Marta Pastor”. “Muy bien, creo que hemos terminado la entrevista”- añadió. Curiosamente me dieron el trabajo. 

Durante toda mi vida he huido de pertenecer a este o aquel arquetipo, aunque tal vez viva bajo el status del nombre, de lo que podemos llamar “la importancia de llamarse Ernesto”, aunque no creo que sea así, porque la vida “statutaria” lleva continuamente a la  desdicha y a la desventura, y yo a pesar de todas las cosas que me pasan, y que a veces, y de una manera puntual me producen pequeños momentos de dolor y de tristeza, soy cada vez más feliz, y eso desde luego me hace ser un ser tal vez sin status pero afortunado.  

Son las doce de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Mejor irme a dormir, que mañana por la mañana bien temprano me toca el status de “cortadora de caña- como dice Luis- y ese, precisamente es el que menos me gusta.

30-08-07.

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.comAutor: Enrique Castro

Es cierto que nos movemos en ese afán del "Status" y la verdad es que no sé muy bien porqué. Supongo que todo esto es fruto de un modelo de sociedad muy competitiva.

Quizás estamos escapando con determinados comportamientos, como los que reflejas en tu post, y nos olvidamos de lo más importante...somos personas, por lo tanto somos imperfectos, somos vanidosos/as, codiciosos/as, egoistas y un largo etcétera.

Un paso es reconocernos a nosotros/as mismos como somos y como nos comportamos. Y actuar con los demás haciéndo aquello que nos gustaría que nos hicieran a nosotros.

Un gran post, aunque quiero opinar que lamentablemente vivimos en un mundo lleno de hipocresía.

Un saludo y suerte.

Fecha: 30/08/2007 01:11.


gravatar.comAutor: Bill Gatos

Hola Marta, hoy es el día del blog y este es uno de los que he recomendado :)
http://billgatos.blogspot.com/2007/08/da-del-blog-2007.html

Fecha: 31/08/2007 12:59.


gravatar.comAutor: Annia Tiarson

Bueno como está el patio... veo que vas a sacar las armas... como me alegro... que comience el espectaculo... yo ya sabes que tampoco tengo status, ni falta que nos hace.

Fecha: 01/09/2007 13:22.


Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.




martanauta.com o la vida en red

Me han ofrecido ser el número uno de la derecha, pero prefiero seguir siendo un cero a la izquierda.

Si quieres escribir o chatear: martanauta@gmail.com



Un poco de orden

Temas



En episodios anteriores

Archivos



Los otros

Enlaces



Por un debate en internet

eFindex 2007


http://martanauta.blogia.com

http://martanauta.blogia.com
Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]