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American PieMe escribe Adrián, ya sabéis, el chico de la preguntas de este blog- sin comentarios- para decirme que si sé que American Pie, no es una canción de Madonna, y que es de un tal Don Mclean. En fin, no se si darle un capón, una colleja o echarme a llorar…. Pues claro que lo se. Los que peinamos canas o mechas en su defecto – es mi caso- no solo lo sabemos, si no que hemos crecido con esa canción y con su historia. Haré el esfuerzo de documentar a Adrián y haciendo memoria, o mirando en la caja de los vinilos – porque yo aun tengo vinilos- le diré que esta canción salio a la luz en el año 1971 y además tiene toda una historia. American Pie parte de la trágica muerte el 3 de febrero de 1959 de The Big Bopper, Ritchie Valens y, sobre todo, del gran Buddy Holly. Es el día que la música murió. Los recuerdos aciagos de una muerte real, pero al mismo tiempo simbólica, porque representa el final de una era de inocencia y frescor, de intrascendente pero poderosa vitalidad, son el punto de partida y leifmotiv constante de esta pieza maestra que Don McLean traza sobre la historia de los años sesenta en los EEUU, subrayada aquella historia por la banda sonora perfecta, el devenir del rock and roll y la contracultura. American Pie es una apoteosis de la simbología mítica del rock: tan sólo Thunder Road de Bruce y Hey Hey, My My de Neil Young pueden competir con ella en este sentido, pero me temo que para Adrian, y otros como él, su simbología es críptica, empezando por el propio título de la canción. Partimos del día que la música murió, pero paradójicamente, la música siguió su curso, huyendo de su maldición pero, al mismo tiempo y trágicamente, ahondando en ella. McLean retrata la pérdida de la inocencia, la caída de Elvis y la epifanía de Dylan (the King and the Jester (el bufón) with a coat he borrowed from James Dean, la temprana muerte de los ídolos que pretendían señalar el camino a través del sentimiento (Janis, the girl who sang the blues), la definitiva caída del ingenuo sueño del hippismo (la tragedia de Altamont, Jack flash sat on a candlestick), la crucifixion de Kennedy (No verdict was returned) y, en fin, la consecución de todas las creencias en los tres hombres que más admiró, el padre, el hijo y el espíritu santo, sea, Holly, Valens y Bopper. A McLean, le sucedió lo que a otros muchos, de repente la inspiración broto como jamás volvería a suceder y creo una obra inmortal que reivindico de nuevo, aprovechando que Adrián me lo ha puesto a tiro, maldiciendo la boberia manifiesta que azota los centros comerciales y la trivialización de la música. No obstante para Adrián y para aquellos como Adrián, que se han perdido mucho, en el tube que hay sobre este post se explica todo mucho mejor, que yo ahora no tengo tiempo, pues a pesar de haberme desvelado, debería dormirme, solo por el pequeño e insignificante detalle de que tengo que levantarme a las siete y media. Me temo mucho que la generación 30 sabe matemáticas, sabe calcular una hipoteca, navegan perfectamente por Internet, pero de lo esencial, porque American Pie, es un imprescindible, no saben prácticamente nada. Efectivamente ya lo dijo McLean: the day music day, mas que un cantante este McLean era un profeta. Es la una de la madrugada. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 14 grados. 19-09-07. Comentarios » Ir a formulario
Muchas gracias Marta, yo también soy un treintañero desinformado, y ahora lo soy un poco menos. Gracias Un abrazo Fecha: 19/09/2007 20:08.
Yo había nacido hacía unos ratitos cuando comenzó la andadura de esta canción, pero años después, cuando aprendí a tocar la guitarra, cantar y algo de inglés, me acompañó en mi repertorio de versiones que ahora tengo un poco olvidado... Gracias por la referencia, Marta. Había otra, un poco pastelona, llamada Vincent que también era de él e igualmente cantaba. Un saludete. Ciao Chema Lara Fecha: 21/09/2007 10:39. |
martanauta.com o la vida en redMe han ofrecido ser el número uno de la derecha, pero prefiero seguir siendo un cero a la izquierda. Si quieres escribir o chatear: martanauta@gmail.com Un poco de orden |