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IlusionarseLa capacidad de ilusionarse es algo que se pierde con el tiempo. Los años no marcan nuestro envejecimiento, tal vez el físico, pero creo que ni siquiera ese, lo que si lo marca y lo engrandece es la desidia por llenarnos de entusiasmo por algo o por alguien. Por eso cuando me cuenta Luis que le quedan apenas cuatro días para su viaje a Maspalomas y sus expectativas del viaje, yo también me he entusiasmado, porque aunque los científicos no lo hayan podido demostrar hasta ahora, no hay nada más contagioso que la ilusión y el entusiasmo, bueno siempre y claro que la vida no te haya vacunado contra ellos, porque a veces por mucho que uno pone de su parte, ese virus tan gratificante no es capaz de “contaminarnos”. Hablamos tanto de la realidad de la vida, de sus dificultades, de lo importante que es tener los pies en el suelo, de lo cotidiano y de nuestras rutinas que terminamos olvidando las ilusiones, o como mucho se van desdibujando como cuando uno hace un “fade” al final de una canción. O tal vez para ilusionarse hay que ser muy valientes, ya que en la mayoría de las ocasiones, o no se cumplen, o no funcionan en la dirección que las teníamos pensadas, y hay que estar preparado para la desilusión, que por supuesto también forma parte de este juego. Claro que en este caso lo importante no es el fin del viaje si no el camino , y nunca mejor dicho en el caso de Luis y sus amigos. No obstante para aquellos que siguen pensando que nada cambia y que ilusionarse es cosa de niños o de locos, les recomiendo leer “El libro de las Ilusiones” de Paul Auster, una obra que desarrolla la idea de que el mundo es algo que fabricamos, que la realidad no es inamovible, ni obstinada sino totalmente subjetiva. Porque hay otros mundos además de este que vemos en los telediarios, porque hay otras historias con las que soñar y si es posible vivirlas, porque hay otras personas que conocer y sentir, porque hay gente a la que amar que ni siquiera habíamos sospechado, porque soñar es el mejor patrimonio, y el mejor motor para seguir viviendo, y porque a veces hay que ponerse en marcha y secuestrar uno de esos sueños para hacerlos realidad, aunque solo sea por unos instantes. Luis y sus amigos ya han “secuestrado” uno de esos sueños, y estoy segura de que lo van a pasar “en grande”. Yo, si puedo, les contaré como va ese “secuestro”, que todo en este blog no va a ser política e informática, aunque creo que la mejor crónica de ese viaje ya esta hecha, y no por mi, la han escrito ellos dentro de si mismos, y estoy segura que formará parte de sus recuerdos. Son las once y cuarto de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 16 grados. Todo lo que un ser humano puede soñar es suceptible de llevarse a cabo aunque no exactemente como se soño. 23-09-07. Comentarios » Ir a formulario
Suscribo todo lo que has escrito, de principio a fin, rescatemos a Peter Pan. Me apunto el libro, gracias Fecha: 24/09/2007 09:51.
Se puede decir mas alto pero no más claro. La vida, toda ella, es un sueño, aunque, en ocasiones, como en todo sueño, hagan acto de presencia las pesadillas. Sin embargo, no por ello dejamos de soñar. Te queremos Marta. Un beso enorme. Fecha: 24/09/2007 17:02.
Todo llega Marta, hasta la ilusión. Tienes buenos augurios en tu vida, ¡por fin! Como verás todo es cuestión de paciencia. Abrazooooo Fecha: 24/09/2007 21:14.
Me he apuntado el libro, a ver si descubro cómo volver a encontrar alguna ilusión..... Gracias por recordarnos que existen. Fecha: 25/09/2007 02:14. |
martanauta.com o la vida en redMe han ofrecido ser el número uno de la derecha, pero prefiero seguir siendo un cero a la izquierda. Si quieres escribir o chatear: martanauta@gmail.com Un poco de orden |