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Misión de paz, misión de guerraEsta claro que las condiciones y las maneras en las que se producían las Misiones de Paz hace unos años, son ahora radicalmente distintas. Lo se porque he vivido dos misiones de paz en primera persona, ONUCA y ONUSAL. La ONU desplegaba su contingente multinacional normalmente una vez que las partes en conflicto habían llegado a un punto donde bien habían quedado exhaustas o no veían forma alguna de alcanzar una victoria clara. Los contendientes aceptaban la presencia de los cascos azules porque congelaban una situación que les era más propicia que seguir con las hostilidades. El caso de las intervenciones de la OTAN es distinto. El despliegue de sus soldados se ha hecho tras obligar a las partes, mediante el uso de la fuerza, a aceptar unas condiciones sobre el terreno vigiladas activamente por los soldados aliados. El cese de hostilidades se lograba, como en Bosnia, tras el recurso a los bombardeos contra las tropas serbias y serbio-bosnias; en Kosovo, con una campaña aérea sobre Serbia. Esto es, la paz que los soldados del ejército de tierra patrullaban se había hecho posible gracias a una actuación ofensiva previa y a haber forzado la derrota de una de las partes. Ya hubiera una aceptación entre los contendientes, como en las misiones de la ONU, o una imposibilidad forzada de proseguir con las hostilidades, como en el caso de la OTAN, el hecho es que el despliegue terrestre de las misiones de paz se desenvolvía en un entorno benigno, en el que no cabía encontrarse con una oposición significativa y en el que las posibles reticencias tenían que solventarse gracias a la integración con la población. No obstante nuestra participación en misiones de paz tiene una idiosincrasia propia, hasta tal punto que dentro de las Naciones Unidas se estudia como el MODELO ESPAÑOL. A saber, el empleo de medios poco ofensivos, como los blindados sobre ruedas, unas reglas de enfrentamiento muy severas que sólo preveían el fuego contra el enemigo en circunstancias extremas, y un claro énfasis en los elementos de servicio a los lugareños, desde los zapadores e ingenieros (puentes, como en Móstar; reconstrucción de escuelas, hospitales, luz y alcantarillado, campos de refugiados como en Albania) hasta la atención médica gracias a los escalones avanzados y hospitales de campaña. Además de apoyar la seguridad con su presencia, las fuerzas armadas actuaban más como ONGs. Las misiones de imposición de la paz se habían logrado con pilotos y bombardeos; las fuerzas terrestres se dedicaban a la reconstrucción institucional, social y psicológica. Pero la condición esencial de la ayuda humanitaria, un término que define con mayor precisión las tareas de nuestros militares, era la aceptación social generalizada de la presencia de las tropas aliadas y del tipo de tareas que cumplían. Y esa condición es, precisamente, la que ha dejado de existir en el nuevo entorno donde actúan los soldados españoles junto a los de otros países aliados. El islamismo radical y militante, Al Qaeda y demás terroristas islámicos han modificado sustancialmente las condiciones y la naturaleza de las llamadas misiones de paz. A partir de ahora no deberíamos hablar de MISIONES DE PAZ, sino MISIONES DE GUERRA, porque esa es la realidad. El islamismo fanático ha hecho de las tropas españolas un blanco más, puesto que en su visión son fuerzas invasoras de tierras del Islam e independientemente del grado de aceptación de la población que acoge su despliegue, están permanentemente expuestos a un atentado terrorista. Lo hemos visto en el sur del Líbano y el coche bomba que acabó con la vida de seis soldados de nuestro ejército. En Afganistán, el contingente español se enfrenta a una gran cantidad de riesgos entre los que destaca un movimiento talibán completamente entregado a crear el caos en ese país. Han demostrado que no se amedrentan ante las tropas de la ISAF y que son perfectamente capaces de combatirlas. Así que los soldados españoles, prácticamente se enfrenten al mismo nivel de violencia que sus colegas canadienses, británicos o australianos. Por ello nuestros militares en misiones de paz, por seguir con la terminología al uso, tendrían que contar con mayores sistemas de disuasión y no sólo de autoprotección. Esperar pacientemente al próximo ataque, que es lo que manda el actual marco conceptual de estas misiones, significa aguardar macabramente a las próximas bajas. Ya sabéis dos ayer, y así hasta la próxima. En Afganistán ninguna paz será posible si no se erradica antes a los talibanes; no habrá reconstrucción alguna si no se libera a los afganos del miedo a lo que éstos puedan hacerles cuando no estén los soldados de la coalición en los alrededores. Y eso es una realidad innegable de la que deberían tomar buena nota tanto los responsables militares como el gobierno español. Lo siento pero Zapatero debería explicar esto en el Parlamento, y/o bien, retirar a los soldados españoles de la misión, y/o bien asumir que hay que cambiar abiertamente el concepto que teníamos de Misión de Paz, y dotar a nuestras tropas de la capacidad de defenderse ante una situación de ataque. Si la retirada de las tropas de Irak fue solo una política de gestos, mal vamos, pues la verdad es que algunos pensamos que era algo más. Que se desdeñe el peligro, como se ha hecho desde las máximas instancias, porque toda operación conlleva riesgos, es cegarse voluntariamente a las nuevas condiciones de las misiones de paz, y mantener una falsa postura sobre este asunto, engañando a su vez a la población, que no sabe, porque generalmente no ha sido informada, cual es el riesgo real de nuestras tropas en, por ejemplo, Afganistán. El caso es que se sigue huyendo hacia delante en este tema , pues aun a pesar de los dos soldados muertos ayer, el Ministro Alonso ha anunciado que va a pedir permiso al Congreso para enviar 52 soldados más a Afganistán. No entraré en si se debe tomar esta medida o no, o si se debe hacer esto o lo otro, pero si se quiere mantener nuestra permanencia en escenarios bélicos en el mundo, hay que primero informar a la población de lo que se está realmente haciendo, segundo, dotar a las tropas con la infraestructura y la formación necesaria para un conflicto bélico, y tercero cambiar el nombre a estos operativos, porque llamar MISION DE PAZ, a situaciones de guerra pura y dura, es verdaderamente una hipocresía de tamaño natural. Las cosas son como son, hay que contarlas como suceden, y hay que asumirlas pase lo que pase. Lo demás no es de recibo. Son las diez y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. Las tropas no están formadas por soldados de juguete, (toy soldiers) aunque algunos como no los han visto nunca de cerca, tal vez lo piensen asi. Paso a paso, corazón a corazón, Toy soldiers - Martika 25-09-07. Comentarios » Ir a formulario
Es vergonzoso que por querer aparentar lo de las 'MISIONES DE PAZ', se envíen a los soldados desprovistos de los medios necesarios para protegerse y prevenir los ataques en la zona... Cada vez que veo algo sobre este tema, me acuerdo de la película 'Black Hawk derribado' y de cómo los Marines de los USA las pasaron canutas precisamente por no tener los medios necesarios a su alcance... Fecha: 25/09/2007 12:12.
El caso es que no dan nunca la cara, todo son excusas, cuando se toma una decisión se apechuga... pero aqui todo son balones fuera, y mientras chavales de 20 años mueren y ni siquiera saben proque mueren Fecha: 25/09/2007 13:08.
Considero ir en misión de paz, cuando es para ayudar y socorrer de un terremoto, inundación ó desastre natural a un pais del Globo. Todo lo demás es como dicen en mi pueblo "Farfoya". Como le llamariamos, si yo fuera a dar una conferencia-educativa a un colegio, equipado en la sobaquera con un revólver Colt "Lauman" del 357 magnum con cachas de "Pîco de pájaro" y en la rodilla un Smith&Wesson del 3,57 con bala blindada, y de "postre" una "Marietta" de 9m/m a la espalda, como la que utiliza ETA. No seria más facil, si hay que enseñar a militares de otro pais, traerlos a España y enseñarlos aqui, por lo menos no se perderian vidas humanas como está pasando, con tanta "LECHE, MISION DE PAZ, COÑO" Son las 11,10 Hora Ferroviaria Fecha: 26/09/2007 11:11. |
martanauta.com o la vida en redMe han ofrecido ser el número uno de la derecha, pero prefiero seguir siendo un cero a la izquierda. Si quieres escribir o chatear: martanauta@gmail.com Un poco de orden |