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Reflexiones ferroviariasLos viajes en tren, además de ser más cómodos, dan mucho de si en cuanto al tema de las reflexiones. El levísimo traqueteo del AVE, y el sonido sordo y continúo del tren que esta tarde me traía de vuelta desde Málaga a la cruda realidad de lo cotidiano, ha hecho que dejara volar la cabeza, sobre cientos de informaciones que una recibe, que apenas si tiene tiempo de procesar, y que generalmente se olvidan a poco de pasar por nuestro cerebro.
Sin embargo el tren, aunque sea de alta de velocidad, tiene un “tempo” para los pensamientos, y como lo que nos circunda es lo que nos preocupa, y también lo que nos conmueve, o lo que nos solivianta, mi mente, amen de otros asuntos magníficos y personales que por supuesto no voy a relatar sobre este blog, ha ido transcurriendo y discurriendo sobre la Navidad (lo que nos circunda) y la elegancia.
Esta claro que estamos en la estación de la Navidad, antes se llamaba otoño, pero creo que como todo siga por estos derroteros, vamos a tener que cambiar el nombre a la época de la caída de la hoja, por la de Navidad, ya que desde finales de Octubre, los motivos alusivos a esta fiesta andan repartidos por nuestro entorno. Y precisamente en estas fechas los humanos nos lanzamos con una afición inconmensurable a generar actitudes que van en contra de todos los principios básicos de la elegancia. Hasta hace unos años esto era una festividad con un mero carácter religioso o familiar, o ambas cosas, pero desde hace ya casi una década, más o menos, nos sumergimos en tal feria de vanidades que desde luego produce una sensación de rechazo. Parece ser que Diciembre es el momento de poner encima de la mesa el juego de la apariencia. El dinero, la ropa, los juguetes, la comida, los restaurantes, la bebida, las casas,… todos compitiendo a ver quien da más en esta subasta de consumo y simulaciones, en la que en muchas familias el asunto se convierte en una carrera de regalos más caros, mas grandes, mas chics, más de lo más. Obviamente esa actitud, no solo es estúpida donde las haya, sino que es una atentado a la elegancia natural, que por cierto es un valor no comprable, con el que se nace, que se lleva sin que se note, y que generalmente no cuesta dinero.
Pero claro hay que aparentar y competir, y como no todo el mundo puede entrar dentro de la casa – estoy segura que algun@s serían capaces de poner señales en las esquinas y ofrecer visitas guiadas de sus domicilios para que la gente pueda admirar “su decoración navideña”- lo de poner las ventanas y los jardines como verdaderos cromos forma parte del juego, ya que much@s lo que más les preocupa en estas fechas es demostrar su buen momento económico. Cenas y almuerzos de Navidad opíparos y ostentosos, donde las raciones de comida y de bebida que se ofrecen servirían para alimentarse como poco una semana. Mesas atiborradas de platos, que nadie por mucho que engulla es capaz de comer, pilones de langostinos, tres tipos de roastbeef -como me dijo una pija venida a más hace unos años, a lo que le contesté que el roastbeef por lo menos el que yo conocía era solo de un tipo-, vinos que podrían cotizar en el mercado de los metales preciosos, en fin todo un despliegue de medios para quedar por encima de los “demás”, y que lo suyo sea lo mejor de lo mejor. Como veis eso tampoco es elegante.
Ni que decir tiene que dentro de la orgía consumista de estas fechas esta el tema de los juguetes de los niños. Esto además de ser una practica poco elegante, raya en el delito contra la infancia. No os riáis, pero las Naciones Unidas, la UNICEF, deberían considerar como un atentado atiborrar a los niños de juegos y juguetes. Pero claro como no va a tener mi niño el “globo interactivo multicultural” si lo tienen todos los de la urba, o como no va a tener mi niña el “superset barby make up” si lo tienen todas los de su clase, … cuantas más cajas mejor… cuanto más grandes también… La masa adocenada, se lanza a la vorágine del toysaras, y del Corte Inglés, y sin escatimar en gastos tira la casa por la ventana, porque “mis niños no van a ser menos”. Hay que “quedar” para eso de las compras, y la competición de bolsas, si son de marca mejor, y si las ven muchos mejor que mejor, forma también parte del despliegue de medios, que hay poco tiempo y no se puede perder ni un minuto.
Son las diez de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 4 grados. Abríguense…si, abríguense unos a otros, corren malos tiempos para la lírica, y al final lo que quedan son los abrazos y las caricias, no hay sitio para los cachivaches, aunque sean de Loewe. 09-12-07. Comentarios » Ir a formulario
El mundo está cada vez mas lleno de declases, mucho din pero poco don hija mia, solo quedamos un reducto, la aristocracia de las buenas maneras y las buenas costumbres, habrá que resistir a las hordas horteras, que en estas fechas se esmeran Fecha: 09/12/2007 22:37.
La vertiente consumista, sublimada como está en unas celebraciones paganas, vaciadas de su original significado, no debería hacernos olvidar que --y no recuerdo quién acuñaba estas palabras- quien no tiene a quien dar, nada tiene, mientras que quien no tiene qué dar, siempre puede darse a los demás... Siendo objetivos, más allá de estaciones y vulgaridades en masa, cada día termina un año, porque otro empieza. Salud&Cerveza!! Fecha: 10/12/2007 00:47.
Opino como tú, y comparto lo que dice Fumero y Tiarson, hay que hacer un grupo en facebook (que me lo están enseñando, a usar, me han dicho que gracias a ti)) por una navidad tradicional. Eres genial que lo sepás, y al escribir tienes un toque especial que hace que uno se conmueva cuando te lee, y en mi cargo y con los tiempos que corren, es bastante dificil que me ocurra. Fecha: 10/12/2007 08:36.
Seré breve: DAEMONI ETIAM VERA DICENTI, NON EST CREDENDUM. Son las 10,39 Hora Ferroviaria Fecha: 10/12/2007 10:39.
Yo creo que la Navidad, se vé, se vive, se siente etc. dependiendo de: 1º Creencia religiosa. 2º Edad de la persona. 3º Estado soltero,casado separadado ó divorciado. 4º Situación económica. 5º Caracter Optimista/Pesimista 6º Entorno Familiar, Padres,hijos. etc. 7º Salud/ Enfermedad 8º Situación laboral 9º Estado emocional 10ºSensurar a los demá, sin pensar, que puede ser uno el equivocado. Y como dice el refrán: A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga (Solo para creyentes). Son las 14,03 Hora Ferroviaria Fecha: 10/12/2007 14:05.
Pues a mi me pasa lo mismo... Cada vez me canso antes de las navidades, y desde luego no las 'siento' como antes... Antes hacía ilusión, ir a comprar un regalito para los padres/herman@s/novia me gustaba... me podía pasar horas buscando el regalo apropiado a cada uno, sin importarme demasiado lo que me gastaba... Pero a cada año que pasa, me gusta menos... Cada vez me saturo más con la cantidad de publicidad con la que me bombardean... me canso de que a mediados de noviembre ya me estén diciendo que llega navidad, como si el otoño no tuviese su cara bonita... Y desde luego, ni adorno el balcón, ni me pongo trajes para ir a cenar con la familia... y aún menos inundo a los niños de regalos por aparentar... Más bien, todo lo contrario. Les regalo lo que creo que se han ganado, sin caer en excesos, y siempre y cuando les haga realmente ilusión. Eso sí, todo lo que mencionas lo veo a mi alrededor... sobre todo en nochevieja cuando ceno en casa de mis suegros y veo a todos de punta en blanco... sirviendo platos elaborados, en plan 'pijo', que les han tenido dos días encerrados en la cocina... Cuando luego uno se conforma con unos pocos langostinos, un poco de pulpo (la tierra tira mucho) y cualquier cosa de segundo... ¿y el vino?... pues un Albariño o Riberio de primero y un Lambrusco fresquito para seguir... Si es que ya me lo dice la jefa... que me conformo con muy poco... pero es que uno es así, sencillo. Fecha: 10/12/2007 17:04. |
martanauta.com o la vida en redMe han ofrecido ser el número uno de la derecha, pero prefiero seguir siendo un cero a la izquierda. Si quieres escribir o chatear: martanauta@gmail.com Un poco de orden |